Fuertes manos unidas.

Cuando sujetas fuerte una mano, no debe desvanecerse. Ligar dos palmas significa necesitar que estén unidas. Podemos decir “buenos días” y estrecharnos las manos, pero siempre habrá un hueco en el medio que deje correr el aire y separar nuestros cuerpos. Simplemente, no hacerlos uno. En cambio, si ese hueco no existe, si desaparece, la dependencia creada en el vacío se acentúa a cada segundo, hasta convertirse en una necesidad cuya carencia mata. Mata la distancia, mata el celo, mata la falta, al fin y al cabo. Gana un sentido vital, una posición trascendente que va más allá de cualquier postura que otra mano con la tuya encaje.

Un fumador renegará de su cigarrillo porque perjudica su salud; se cuidará de no cogerlo en la mano, para no caer en la tentación; pronunciará el verbo “fumar” en imperfecto; cambiará de amistades si es necesario… Pero continuará siguiendo el rastro que el humo deje por la calle, si delante va alguien que fuma; o en una cafetería, si en la mesa de al lado alguien fuma mientras lee el periódico.

Una vez lo has probado, no puedes vivir sin tu cigarrillo. El filtro llega a darte igual, lo que importa es que la nicotina siga siendo de la misma calidad y siga dispuesta a exhalarse en tus pulmones y permanecer ahí, cuando la necesitas. Lo que importa es que ninguna crisis haya conseguido dar cierre a la fábrica que producía tu marca única, de la cual estás preso, ya de por vida… Lo que importa realmente es ocuparte los labios y los dedos y darte cuenta de que ese cigarrillo realmente encaja entre tu índice y tu corazón como ningún otro.

Egoísta

Incluso la noche
comparte su luz
siendo tan egoísta,
¿por qué tú no compartes
tus palabras?

Aun mantengo el 1472
solo porque te gustaba
su estructura
¿te acuerdas?

¿Te acuerdas también
de la celulosa
hecha amor?
Es verdad que ha pasado
mucho tiempo
y algún que otro arreglo.

Pero sobrevive
tan firme
como las palabras
que torturan los estratos.
¿O es que
pensabas que no sería capaz?

Vidrio

Aunque lo intente
escribir en murano está más allá
de mi mano.
Las caricias sobre el papel
no son lo mismo
si no me tienes entre tus aguas
o en tu tinta.

Ya sí
te has perdido
tan                     lejos
que te has olvidado
de la Ciudad de Cristal
y de tu vida en ella.

Mi tinta aun dura
aunque te escribo todos los días.
Es extraño,
dura tanto
como tu recuerdo.

Tuenti cerró

Mis esfuerzos en olvidarte
solo te remarcan
a hielo seco.
Mi memoria
es muy juguetona.

Y no precisamente
en el buen sentido
del recuerdo.
Aun no desayunándote
te veo tragar el café
por las pupilas.
Tienes los ojos más grandes
que el lobo del cuento.

En ti mi camiseta,
aun desplanchada,
tenía muchos más colores;
los del cielo, el sol y la tierra,
Tus ojos reflejando la satisfacción
de saberte en control:
“Huele a una mezcla de ti
y tu casa.
Raro pero agradable.
Eso…”

Aun siendo tímidas
tus palabras
era yo
el sonrojado.

Aprendizajes

Enseñó mucho.

Enseñó hambre de sol,
de calor,
de sueños y mares.

Enseñó a querer,
a sentir,
a mimar
y a saber.

Enseñó los cuerpos,
los propios
y los ajenos;
también enseñó
cosas que ya olvidé.

Enseñó mucho más
de lo que debía aprender.
Pero sobre todo
que no hay lugar más triste
que una cama vacía.