Querido yo del futuro:

Estos meses has estado pasando por una serie de contratiempos que tal vez te hayan hecho pensar la dirección en la que te estás dirigiendo. Te has cuestionado la futilidad de tus decisiones, así como lo que te pueden deparar.

Que sepas que no ha sido la primera vez y tampoco será la última. Súfrelo todo lo que quieras, porque no es un momento especial y no va a cambiar nada el que creas que necesitas ayuda, apoyo o un oído amigo. Así que regodéate en tu nihilismo empedernido, en tu tristeza y en tus ganas de emborracharte, drogarte o hacer que te metan una paliza. Ingenuo tú. No lo harás, no seas un romántico. Nunca lo haces. Así que eso, sé un nihilista.

Pero madúralo. Destílalo. Vuélvelo tan real que ya no te importe nada en absoluto. Esa es la forma en la que tu nihilismo te hará feliz. Excepto cuando estés escribiendo y no te funcione una tecla del teclado. Eso es terrible.