Tu m’as promis

Mientras ríes
el sol acarició mi corazón,
en cada rincón
de tu océano.

Tiempo al tiempo,
cada momento
sin fin ni condición;
solos tú y yo.

Sin frío ni calor
aun con un incendio
por dentro:
por mis venas
corre fuego
mis vísceras, cenizas.

Tu m’as promis
pero el dolor existe
aquí dentro,
no es una mañana en soledad
ni es una voz hambrienta:
es saber
y entender.

Te.

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Nuestro mundo es plano.

Nuestro mundo está plano
niña,
gastado,
herido
como labios partidos
a mordiscos.
Mal usado,
estropeado
como nosotros.

Nuestro mundo está plano
Aunque…
más bien
gastado de tanto tocarnos.
Cuando te fuiste
no era yo,
había olvidado amar
y que
sin ti, esta playa está sin mar.

Non hai quen
disfrute
o pouco sol
do inverno galego.
E disfrutalo fora
da casa,
lendo.
Ou deixándome ler.

La Memoria es una hija de puta
y  la madre se llama Esperanza.
Dibujaba sonrisas en pantalones ajenos
y luego,
lágrimas.

De mi vida doy lo bueno. Soy tan pobre… ¿Qué otra cosa puedo dar?

 

Como tú, ya nadie va a ser querido.

Mal. Incomprensivamente. Queriendo todo. Quemándonos.
Ya me di todo yo. No quedo.

Y menos mal.

Culpa de la mediocridad impuesta. Obligado a conformarse con algo que en absoluto es suficiente. Con algo que en absoluto se compara a LA intensidad. La… llenitud.
En cambio, estúpido, impuesto el vacío. Da igual el tiempo que pase, la mediocridad que obligue a creer que llena, que es suficiente. No me he dado cuenta de que has desaparecido. Eso es el vacío. No existir. ¿O es porque de hecho me he dado cuenta de que sí lo has hecho?
El vacío obliga a sentir que lo mediocre basta. Se sienten los días… pasar, sin marcar, sin llenar.
Darse cuenta de eso duele.
Duele saberse ingenuo al creer que la asfixia por mediocridad es un modo de vida y no de desaparición. La venda sucia que obliga a uno a creer que es feliz, completo, tan excepcional y único como podría llegar a ser, no está. Saberse incapaz de existir si no es con el apoyo de una sonrisa o una lágrima, duele.
Si se ha de elegir, es preferible no tener que hacerlo en absoluto. Las opciones son pocas. ¿Vivir sabiendo la verdad, una dolorosa, o decidirse por la mediocridad y la estupidez? Una felicidad vacía, al fin y al cabo. Una que no alcanza ni a brillar como lo hacen tus ojos al ver el sol. ¿Elegir? No veo la utilidad.

Tenías razón, sí. Como siempre. ¿Me equivoqué? Eso, sinceramente, no lo tengo tan claro. Ya ves que en mí, la testarudez, no es mediocre.

Tú tienes tus teorías pero… Por qué nos pasó esto? Por qué el rencor, el odio… tan brutos, tan poco refinados, tan poco sabios. Por qué nos olvidamos de querernos, por qué nos quisimos tanto y tan mal, por qué no nos entendimos. Por qué, por qué, por qué.

Deberías amar profesionalmente. Cobrando. Deberías realizar una especie de olimpíadas del amor.